Nos enseñaron a mirarnos por la espalda,
a pintar media verdad en dos espejos,
a mandar a la trinchera las palabras
emulando el vodevil del parlamento.
No me pidas que piense que no cabes,
que expulse a tu rey de la baraja,
que abra otra puerta sin tus llaves,
que levante mi copa con la espada.
No me pidas que haga un puzzle de 1 pieza,
que envenene con mis peras tus manzanas,
que le corte la razón a tu cabeza,
que retrate en tu mejilla mi diana.
Que dispare por encima de mis hombros
a los ojos que describen otro cielo,
no me pidas que arroje los escombros
que tapian las ventanas con veneno.